El pueblo cuenta

N° 25 Año 3
Octubre de 2019

Texto: Alicia Grela Vázquez

Imagen: Elsa Sposaro


SUMARIO

Anacaona
Malinche


Anacaona

Anacaona


Anacaona nació en la isla de Haití en el año 1464. Su nombre, en la lengua de su pueblo taíno, significaba Flor de Oro. Su vida estuvo rodeada por caciques, pues Bohechio fue su hermano y Caonabo, su esposo, con quien tuvo una hija a la que llamaron Higüemota.

Isla de La Española: Haití y Santo Domingo


Anacaona se distinguó tanto por sus aptitudes y cualidades físicas, (su belleza era alabada) cuanto por las intelectuales (su poesía también fue elogiada entonces). Y cuando su hermano, el cacique Bohechio murió, ella ocupó su lugar y pasó a gobernar el Cacicazgo de Jaragua.

Anacaona Cacica de Jaragua


Cristóbal Colón y su tripulación al llegar en 1492 despertaron admiración. Sin embargo,  por los abusos que cometían, especialmente con las mujeres caribes, Anacaona  convenció al cacique, para que los matara. Así, a fines de 1493, en el segundo viaje, el  Fuerte Navidad, que había sido construido con los restos de la Santa María, estaba destruido y sus moradores muertos.

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Fuerte Navidad


Nicolás de Ovando,  siendo gobernador de la isla, años después incendió el Cacicazgo de Jaragua con todos sus pobladores. Cuando tuvo lugar esa masacre, algunos habitantes lograron huir. Entre los que consiguieron escapar estuvieron Anacaona , su hija Higüemota y su nieta. No obstante, el funcionario de la conquista, después la capturó y la condenó a la horca en 1504. 
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Anacaona ahorcada por Nicolás de Ovando 




Malinche

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Malinche

Malinche fue una mujer nahuatl que nació hacia el año 1500 posiblemente cerca de Coatzacoalcos, antigua capital olmeca situada al sureste del Imperio azteca, en el  el ámbito cultural maya de la región de Tabasco, en la zona de la actual Veracruz. Era de la clase alta de la sociedad mexica y, según Bernal Díaz del Castillo, los padres de Malintzin eran señores y caciques de Copainalá. El padre (por lo registrado por el historiador Gómez de Orozco) era cacique de Oluta y Xaltipa y se casó con una señora de vasallos y estados, también de noble origen, joven y hermosa llamada Cimatl.


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Bernal Díaz del Castillo

Al fallecer el  padre de Malinche, la  madre se volvió a casar. Tuvo con su nuevo esposo un hijo, y ella pasó a ser la hijastra del nuevo marido. Por ello fue vendida a un grupo traficante de esclavos, proveniente de Xicalango, importante sitio mercantil al sureste de México. Tras una guerra entre los mayas de Potonchán y los mexicas de la zona de Xicalango, la joven fue cedida como tributo a Tabscoob, cacique maya de Tabasco. 


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Máscara de Malinche

Por eso habló la lengua de sus nuevos amos, además del náhuatl materno. Y después de la derrota de los tabasqueños en la Batalla de Centla en 1519 junto con otras 19 mujeres, con algunas piezas de oro y un juego de mantas, fue regalada a Hernán Cortés, quien la entregó a Alonso Hernández Portocarrero, uno de los capitanes más reconocidos de la expedición.

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Alonso Hernández Portocarrero

Sin embargo, poco después su nuevo dueño regresó a España, enviado como emisario a Carlos V por Hernán Cortés, quien se quedó con Malinche por su valor como intérprete del idioma maya y el náhuatl. Como complemento, estaba Jerónimo de Aguilar, el náufrago español cautivo de los mayas por ocho años y rescatado en Cozumel. Él  podía traducir del maya al castellano. Usando tres lenguas y dos intérpretes se llevaron a cabo todos los contactos con los pueblos mexicas, hasta que Marina aprendió español. 

Catecismo Gómez Orozco



Malinche jugó un papel importante en la conquista española del imperio mexica. Ella sirvió de intérprete, consejera e intermediaria de Hernán Cortés. Todas las dudas sobre ella comenzaron por su nombre y sus múltiples variantes. Cuando nació fue nombrada Malinalli o Malinali en honor a la diosa de la hierba. Su familia después le  agregó Tenepal que significa quien habla con mucha vitalidad


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Donna Marina


Cuando Hernán Cortés insistió en que las mujeres distribuidas entre los capitanes españoles debían ser bautizadas, ella eligió acristianarse como Marina, y los soldados le añadieron doña. La pronunciación Náhuatl era Malin y le agregaron tzin formando Malintzin (noble prisionera) que los nativos usaban indistintamente para la pareja gobernante. 


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Cortés y Malinche – José Clemente Orozco


El malinchismo en México designa derogatoriamente a quienes prefirieron un estilo diferente al de su cultura o a las influencias extranjeras. Algunos historiadores interpretaron que Malinche salvó a su pueblo de los aztecas, que tenían hegemonía en el territorio y exigían tributos a sus habitantes. También es acreditada por traer el cristianismo de Europa al Nuevo Mundo, y por su benéfica influencia sobre Hernan Cortés para que fuera más humano de lo que hubiera sido sin ella. 


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Encuentro de Malinche y Cortés con Moctezuma


Sin embargo, por el otro lado se argumentó que, sin su ayuda, la conquista de los aztecas no hubiera sido tan rápida. Y eso les hubiera dado suficiente tiempo para adaptarse a las nuevas situaciones, técnicas  y métodos bélicos. Así Marina fue vista como quien traicionó a los pueblos indígenas al ponerse del lado de los conquistadores españoles.


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Malinche y Cortés


En 1519, fue una de las mujeres esclavas dadas como tributo a los españoles por los indígenas de Tabasco, tras la batalla de Centla. Más adelante se convirtió en la concubina del conquistador y dio a luz a su primer hijo, Martín, considerado uno de los primeros mestizos. La imagen mítica de Malinche se ha modificado con los criterios historiográficos que estudiaron desde la conquista, al ser ofrecida hasta la revalorización de su aporte a ese proceso que formó una nación mestiza.


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Malinche y Cortés con el pueblo tlaxcalteca


Malinche fue para algunos  el estereotipo de la traición, aunque otros la consideraron como la víctima por el choque cultural y para unos más resultó la madre simbólica de la nueva cultura mestiza surgida de la fusión forzada de las nativas y la invasora. Además de su servicio como intérprete, Marina asesoró a los españoles sobre las costumbres sociales y militares de los nativos y realizó tareas de inteligencia y diplomacia


Monumento al Mestizaje - Julián Martínez y M. Maldonado


Tras la caída de Tenochtitlán en 1521 y del nacimiento de su hijo Martín Cortés en 1522, Malinalli se quedó en una casa que Hernán Cortés le construyó en Coyoacán, muy cerca de la capital azteca. Él en Orizaba, casó a Malintzin con un hidalgo, Juan Jaramillo, con quien ella tuvo una hija: María Jaramillo. Poco después, fue llevada  como intérprete para calmar una rebelión en Honduras entre 1524 y 1526. ​ 


Martín Cortés, el mestizo, el hijo de la Malinche y Hernán Cortés 



Después de que Marina fue a América Central, poco se supo. No obstante, algunos historiadores estimaron que murió alrededor de 1529, por una epidemia de viruela. Sin embargo, el historiador Sir Hugh Thomas, en su libro Conquest afirmó que la fecha probable de su muerte fue 1551. Esto lo dedujo por cartas que descubrió en España, que referidas a ella la dieron por viva en 1550. ​ 

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Juan Jaramillo y Marina

Para los conquistadores, tener una intérprete confiable fue de suma importancia. Así, Bernal Díaz del Castillo, un soldado escritor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, hablaba constantemente de la gran mujer: Sin la ayuda de doña Marina, escribe, no hubiéramos entendido los idiomas de la Nueva España y de México. Sin una intérprete el conquistador no hubiera podido desarrollar la exitosa política de alianzas que pactó con diversos grupos resentidos con el imperio mexica. 

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Marina

Marina fue mucho más allá de su rol como traductora, pues fue ella quien avisó a Hernán Cortés de la emboscada que los cholultecas preparaban contra las fuerzas españolas, cuando éstas, camino a  Tenochtitlan, descansaban dentro de su ciudad. Esta advertencia desató una feroz represalia contra los cholultecas. El conquistador Rodríguez de Ocaña afirmó que después de Dios, la mayor razón para el éxito de la conquista fue Malinche.

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Cortés y Malinche como su intérprete


La evidencia proveniente de fuentes indígenas también tiene interés, en los comentarios sobre su desempeño, y en el protagonismo que le atribuyeron los dibujos de la conquista. En el Lienzo de Tlaxcala, por ejemplo, Hernán Cortés raramente fue dibujado sin Marina, y a veces aparece ella sola,  dirigiendo eventos como una autoridad independiente. Esto sugiere que su rol como esposa incluía ayudar a su marido a lograr sus objetivos militares y diplomáticos. En ese rol Malinche hizo importantes aportes.

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Lienzo de Tlaxcala

El lienzo de Tlaxcala - La nueva guerra 



Malinche fue objeto de interés para la Historia, la Etnografía, las Artes Plásticas y la Literatura. En la novela La verdadera historia de Malinche que Fanny del Río publicó en 2002, la autora mexicana reconstruyó la conquista de México, en 30 cartas y un testamento de Malinali a Martín Cortés, su hijo y del conquistador Hernán Cortés.  Además, la Ciencia Ficción creó la nave la USS Malinche, para la serie Star Trek. 



La Malinche


Maldición de Malinche - Amparo Ochoa y Gabino Palomares







El pueblo cuenta
   N° 24 Año 2
   Setiembre de 2019

   Texto: Alicia Grela Vázquez
   Imagen: Elsa Sposaro

SUMARIO
La poza embrujada
Estrellitas temblorosas


 LA POZA EMBRUJADA
 Leyenda del poblado de Guañacagua, Valle de Codpa 


Había, cerca del río que parte en dos el camino que va desde Guañacagua hasta Chitita, una vertiente que entregaba, desde lo más profundo de la montaña, transparentes aguas, que con mucha gracia se fueron estancando hasta formar una poza de agua dulce, a la cual acudía toda la gente del sector para calmar su sed. Bajo ese chorro se formó una gruta misteriosa.


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La Poza de Agua Dulce

Y de ella, varias mujeres, habían visto salir a una misteriosa mujer muy joven y hermosa que se refrescaba con los agradables y fríos salpicones de agua que burbujeaban en las adormiladas aguas del pequeño estanque. Junto a la aparición de la bella, los jóvenes del sector iban desapareciendo uno a uno. Todo indicaba que las desapariciones sucedían cuando ellos se acercaban a la refrescante poza. 


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Cementerio de Guañacagua


Un anciano quiso desentrañar el misterio y sacrificó a su joven hijo. Nada le dijo de sus intenciones, y le mandó a buscar agua de la poza de la vertiente. Luego, le siguió y escondido tras unos arbustos vio cómo el muchacho  sacaba agua. Cuando ya daba vuelta para marcharse, escuchó una voz de mujer llamando a su vástago. Una princesa inca hechizada, comenzó a aparecer y él maravillado por su belleza no pudo resistirse a su llamado. 

Princesa Inca


Excitado hasta la locura comenzó a desnudarse y con señas le  comunicaba a la bella que ya iba a su encuentro. Se empinó en los pies y se zambulló en las aguas. Luego de un rato, en la palma de la fresca y hermosa mano de la mujer había un sapo, que con sus grandes ojos afligidos miraba la belleza del rostro hechicero. Después, ella besó al batracio en su hocico y lo lanzó a la orilla.
El anciano, triste, contó a la gente lo ocurrido con su hijo. Pero, a pesar de todo, los jóvenes no resistían la idea de ir a ver a  esa belleza. De ese modo, la hermosa y fresca vertiente, con sus apacibles aguas es habitada por cientos de anfibios, que desde un tiempo ido, y hasta hoy lloran y lamentan el encuentro con la hermosa y dulce mujer, y que de un momento a otro puede aparecerse a cualquiera, tal como ayer, hoy y siempre. 
Fuente: Parlama Chakjta. El Abuelo Relata. Milanés – Fernández. Comuna de Camarones. 1998. Arica - Chile.


Estrellitas temblorosas

 Leyenda andina de amor entre Cusicoiller y Sumajuya
 
Sumajuya y Cusicoiller eran dos jóvenes aimara enamorados. Él le susurraba al oído: Ninguna es como tú, mi dulce Cusicoiller. Y ella respondía: Eres el dueño de mi corazón, Sumajuya. En el altiplano, el cielo de la noche es un esplendor de estrellas. Los amantes acostumbran tenderse bajo su manto para jurarse amor y demostrar su pasión. 
Sumajuya y Cusicoiller, aprovechando la oscuridad, se daban cita secretamente... Mis padres me prohíben verte. Dicen que eres brujo, que sólo me harás daño. Pero yo te amo más que a mi vida, le decía Cusicoiller. - ¿Ves las estrellas? Todas ésas que brillan temblorosas son las almas de novias tristes que murieron de amor, le decía Sumajuya. 
Yo no quiero morir. Cada día es más difícil enfrentar a mi padre. Llévame contigo, respondía Cusicollier. Y se estremeció pensando en su propia vida y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. La noche se alargaba haciéndose más oscura, y en los ojos de los enamorados, el reflejo tembloroso de una estrella se agrandaba amenazante.
 No temas, Cusicollier. No dejaré que mueras. Mañana, apenas se oscurezca y las sombras cubran la tierra, huiremos a un lugar lejano. Allá seremos felices, nadie se interpondrá en nuestro amor..., le prometió Sumajuya. La noche siguiente huyeron por el bosque, siguiendo el sendero que conducía hacia las afueras del pueblo. 
La Uta (casa) de la familia de Cusicoiller quedaba en el camino. Su perro preferido la reconoció, y empezó a ladrar. Todos los moradores se despertaron.  ¡Es Cusicoiller. Está huyendo! ¡Cusicoiller, mi hija adorada, regresa a casa! Sumajuya es un brujo!.. ¡Un brujo! La luna se ocultó para proteger a los amantes. 
Pero los familiares de Cusicoiller acudieron rápidamente al camino y detuvieron a los dos fugitivos. A Sumajuya le dieron una paliza, tan dura que le dejaron desmayado y sin fuerzas. A Cusicoiller la amarraron para nunca más dejarla salir. Sumajuya..., repitió la niña y la única respuesta a su llamado fue un silencio profundo. Los amantes nunca más se volvieron a ver. 
Cusicoiller sollozando repetía: Sumajuya... Sumajuya... La niña, cada vez más triste, murió de nostalgia.  Cuando él fue a rondar la casa de su amada, se enteró de la noticia. Vencido por el dolor, corrió a la pampa donde se habían jurado amor eterno, y en medio de su llanto pudo contemplar, en la negra bóveda del cielo, una nueva estrellita temblorosa que acababa de nacer.

 El pueblo cuenta N° 43 Año 3 ABRIL   2021 Texto: Alicia Grela Vázquez Imagen: Elsa Sposaro La Salamanca SUMARIO La Salamanca El duen...